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Sólo para envolver pescado... los periódicos
Serie del Caribe 2009

Por Gabriel Valtierra.-imageEl encubrimiento de los medios impresos y electrónicos en Mexicali sobre lo que realmente fue la quincuagésima primera Serie del Caribe 2009, no ha parado; lo que me deja pensando en si los periodistas bajacalifornianos están vendidos, sueñan de corazón, aman demasiado a Mexicali, al béisbol, o yo estoy enfermo mentalmente y sufro de algo que me deja ciego ante lo que otros pueden ver y me hace imaginar lo que supongo otros perdieron de vista.
La Serie del Caribe 2009 no fue el acontecimiento turístico que se esperaba, lo fue deportivamente sí, cumplió su cometido, ya por el nombre, ya por los juegos, ya por la pura afición. El pero en la cuestión deportiva son las mentiras sobre la asistencia. Se habló de llenos totales en la semana del 2 al 7 de febrero, cuando solamente se agotó el estadio Casas Geo durante el enfrentamiento del viernes 6 entre México vs Venezuela. El resto de la semana se pudieron observar muchas bancas solas, incluso en la inauguración, donde el chisme fue Julio Preciado interpretando equivocada y mediocremente el himno nacional; aunque —si los comentaristas de este tipo de sucesos tuvieran cultura— hubieran despedazado también el espectáculo que abrió la Serie, pues se musicalizó con música irlandesa, se hizo propaganda la Tecate con los colores, las figuras y los movimientos de los danzantes; aparecieron violinistas tipo hawaianas cual injerto-ocurrencia de un escenógrafo del Canal 3 o la esposa de algún alcalde, y toda esta bomba de colores en el campo de juego y en el cielo que llamaba mucho la atención pero no decía nada, se mezcló con referencias a algún pasado autóctono que nunca demarcaron con claridad, cerrando con un catálogo de personajes destacados de ¡hasta la ficción! (Porque incluyeron a Dart Vader). No me cabe la menor duda de que esta presentación Disney World, Reino Aventura, fue armada por un grupo de personas ignorantes, por no decir analfabetas. Por si fuera poco, acompañaron todo con el canto —y playback para ser más caricaturescos— de una chica vestida de la Cenicienta con una letra insoportable y una melodía y voz cuasi aborto de Adela Noriega en Quinceañera. (Pero de esto nadie se quejó, y el alcalde Rodolfo Valdés, declaró más tarde en la televisión que había sido una apertura digna de unos juegos Panamericanos). La pincelada termina con que tampoco hubo gente en el cierre del sábado, pues se abandonó el estadio por culpa de la lluvia y hubo poca asistencia por la derrota del equipo mexicano. El himno nacional lo cantó esta vez el charrito héroe local —por La Academia— que salió útil para hacer comerciales pro pago del predial y puede memorizar letras. Al final se presentaron los Tigres del Norte, con una asistencia que si no fue arrolladora, fue justa.
Deportivamente no tengo más que señalar. Faltaron las grandes estrellas y el formato de la Serie sigue fallando pues permite conocer al ganador antes de que terminen los juegos. La gente que entró al estadio se comportó decentemente y todo era amistoso y familiar. Pero de ahí en más, es todo. Turísticamente sí tengo señalamientos, como dije. Porque el hecho de haber desalentado y desaprovechado la derrama económica que originalmente debió darse no tiene perdón. Los bajacalifornianos y los mexicanos en su totalidad necesitamos dinero. La apatía, el egoísmo, la desorganización y la falta de visión provocaron este fallo que solamente vino a enriquecer —y relativamente— los bolsillos de los organizadores, propietarios del estadio y de la Tecate.
Muy cierto, sí. A los habitantes de la región se les dio el privilegio de tener una Serie del Caribe en casa —que es pan y circo nuevamente— pero también fue un momento para saquear sus bolsillos. Después de esta Serie habrá menos dinero en las manos de los mexicalenses, en lugar de más, como se esperaba. La famosa derrama económica de dieciséis millones de dólares que dejarían los visitantes, según las cuentas de la Secretaría de Turismo, se convirtió en humo y apareció entonces un manojo de billetes en las manos de unos pocos.
En la organización de la Serie del Caribe lo que predominó desde el comienzo fue la apatía de las autoridades por mejorar y promover la ciudad y el suceso beisbolístico; el desinterés de la mayoría de la población por todo lo que ocurre en Bisexuali; las pocas ganas de invertir de todos —por la recesión mundial, por la ceguera ante la importancia del suceso, por interés personal— y una escasa cobertura local y promoción de la Serie que solamente se dio cuando el suceso deportivo lo teníamos encima. Aunque comenzó a circular casi como rumor en diciembre lo de la Serie, solamente se anunció en serio una semana y días antes de que los juegos comenzaran. Aparecieron comerciales irrisorios y blandengues que en su estética y discurso solamente manifestaban lo que ya todos sabemos: Mexicali es un rancho naive con aspiraciones neoyorquinas, una señora de mal gusto que no ha limpiado su casa del olor a mierda pero que ya quiere traer visitantes internacionales a tomar whiskey escocés cuando les da tejuino. (Porque no quiere gastar, pero sí sacar provecho).
La Serie —y siguiendo con esta idea de arriba— fue un acontecimiento poquitero y pinche piojoso en cuanto a gasto en infraestructura pública —aunque está vez supusiera una real inversión—; no se soltaron recursos pero sí se tomó la Serie como un pretexto formidable para comprar máquinas costosas para reciclar el pavimento de Mexicali y darle una embarrada, manita de gato, a las avenidas principales o más visibles. Como la misma señora que se pone a barrer la casa solamente cuando vienen visitas pero esconde la basura debajo de los muebles. Cuando esto pasaba, llegamos a creer, ¡o pobres ilusos! Que las calles de la capital cachanilla se llenarían de turistas de Venezuela, República Dominicana y Puerto Rico, gastando el dinero a lo bestia, dándonos su amistad, y creando las más increíbles historias de ligue.
Pero no fue así. Si con dificultades se anunció la Serie en la región, no creo que se le haya dado proyección y supervisión en los países participantes, porque eso cuesta mucho dinero, y si confiaron en una página de internet, y en la afición cautiva, pues se dejaron ver lentos. Esos datos de la promoción a la distancia, sí no los tengo. Sé lo que hizo espn y otras cadenas, pero siento que no fue suficiente. Creo que el Comité Organizador pensó que la Serie se vendía sola, como si fuera coño o coca, pero no. Podría comenzar yo a investigar a fondo, pero, ¿saben? Yo no soy periodista deportivo, sólo soy un escritor chiquito, y nadie me pagaría por escribir un reportaje que sacara todo a flote. No por malo, sino por vendidos y codos. Además si me pongo a rascarle a los números desde la compra de maquinaria y todo lo que facturó el gobierno del estado y local de seguro me dan un escarmiento. Me quedo con que viajar sale caro.
Más de los medios. La crítica por parte de ellos fue casi inexistente. Por ahí Magaña del Canal 66 hizo algunas críticas tibias al ayuntamiento, pero se mantuvo moderado. Creo que los ingredientes de esta indolencia del gremio, fue en parte por la buena voluntad de los comunicadores —que no querían echar a perder el suceso—; su afición beisbolística, y en todo caso, que nadie —o casi nadie en México— hace periodismo de investigación ni artículos de fondo. Otra razón sería la de que todos los medios en Baja California, o al menos la mayoría, están comprados. La red de intereses es enorme y da pena. Nadie quiere quedar mal con nadie y los jefes de edición no dejan a ningún reportero rebelde que se salga con la suya. Es más, a como conozco el ambiente, los reporteros jóvenes se sientan ilusionados a escribir lo que piensan vieron en el estadio y comienzan a llenar la nota de adjetivos como: “espectacular”, “histórica”, “única”, “exitosa”, sin detenerse mucho a pensar el origen de sus almibarados comentarios y si están diciendo la verdad. Si no me cree, haga usted mismo su análisis de contenido y cuente las críticas a cualquier cosa, métase de reportero aficionado y contraste lo que percibe con lo que se comunica oficialmente. Ahí obtendrá su respuesta.
La Serie del Caribe se salvó del fracaso por los aficionados locales y los visitantes de Sonora y Sinaloa que estuvieron al pendiente, y por ello el rotundo éxito que le atribuyen ahora los periódicos y medios electrónicos, gracias a la coordinación entre gobierno y empresa, me parece que son más frases hechas, entusiasmo provinciano y órdenes de la dirección, que verdadero periodismo. Algunas frases que encontré en los periódicos: 1) Contacto del 5 al 11 de febrero de 2009: “...ante un vibrante público que abarrotó prácticamente el estadio donde asistieron 18 000 aficionados.” La capacidad del espacio deportivo es de 17 000 personas. 2) La Crónica del 8 de febrero de 2009: “Hace mucho tiempo que yo no veía un consenso en cuanto a la organización de un evento por parte de los periodistas”. Frase de Juan Francisco Puello, que es el Comisionado de Béisbol del Caribe. (La Crónica señala que las declaraciones de Puello se dieron en tono “halagador”, cuando yo digo que se dieron en tono “irónico”). Preguntémonos ahora qué dificultades tendrá un historiador cuando quiera descubrir en el 2030, la verdadera cara de la Serie del Caribe 2009 y solamente pueda trabajar en la hemeroteca con este tipo de notas. No cabe duda que si la historia es lo que se queda en los periódicos, es puro cuento. (Espero al periodista que destape la cloaca).

Un naquísimo acto religioso o en tierra de indios
Otra cosa es lo aborrecible que fue que la Serie... se bendijera el domingo 1, con una ceremonia católica, coronando como reina del Caribe al personaje mitológico de la Virgen de Guadalupe (aborrecible por disparate idiota, pues ni todos los latinoamericanos somos católicos y México debe representarse como estado laico, y si se presentó la Iglesia católica debieron presentarse también el resto de religiones para que vean lo locos e ignorantes que estamos por acá). Pero se trataba de demostrar quién mandaba. Fue un mensaje, un acto de soberbia, de pura imposición y despilfarro (vinieron sacerdotes de todas partes del país, ¿quién costeó sus gastos? ¿La ip? ¿El gobierno? No sé porqué pero apuesto a que fue el gobierno). Baja California está hecho de gente tolerante, laica y liberal —y hasta pervertida— pero arriba se acomodaron un puñado de locos que, ya criminalizaron el aborto, ya pretendían volver ilegales las pastillas anticonceptivas, ya quién sabe qué otra incongruencia se les ocurra. Es como si al gobierno de Sinaloa o Veracruz se le ocurriera poner multas por decir malas palabras y besarse en público como en Guanajuato. Pero en fin, a ver cuánto les dura el gusto. Si siguen metiéndose con la moral de la gente los van a sacar a la verga. Nadie puede ir a la contra por tanto tiempo. Antes de detener nuestros pitos y vaginas —nací con pito y vagina, soy hermafrodita— mejor detengan la corrupción y los asesinatos.

Algunas cuantas mentiras para casi terminar
Lo que sí puedo asegurar es que sentí a la Serie del Caribe 2009, pequeña. Si bien la disfruté mucho, me deja mal sabor de boca que a un suceso único en la región no se le supo aprovechar del todo. Quizás por culpa de los gobiernos local, estatal y federal. Porque la iniciativa privada y los organizadores cumplieron con su parte, aunque se vieron codiciosos al inicio —subiendo precios y bajándolos luego, manipulando la oferta— y esto, no tengo duda, afectó la cantidad de visitantes y locatarios que se esperaban en el área del estadio. Por ejemplo: se dijo desde semanas antes que los hoteles estaban llenos y que el boletaje para la inauguración y la clausura se habían terminado, cuando no fue cierto. Se afirmó también que se esperaban por lo menos diez mil personas del extranjero, diez mil personas del sur de California y otras diez mil del interior, y claro, tampoco ocurrió eso. Se decía que el costo por establecer un local en el estacionamiento era de cincuenta mil pesos. Se pudieron conseguir en quince mil más adelante.
Ya se jugaba la Serie cuando aparecieron los hoteleros diciendo que seguía habiendo habitaciones disponibles. El cálculo de diez mil visitantes extranjeros más el resto fue: una puñeta jarocha de algún discípulo burócrata lector de novelas de Julio Verne. Quizás estos comentarios soltados con ganas de promover el éxito económico de la Serie empujaron en dirección contraria: desalentaron a posibles visitantes. Se esperaba ver las calles llenas de turistas disfrutando Mexicali, como cuando ocurre el carnaval de Mazatlán, por dar un ejemplo, pero ni a eso llegamos. Si conté más de cincuenta extranjeros —más allá de los parientes de los jugadores, la comitiva y delegados— me parecen muchos. (Casi me moría de la vergüenza cuando miré en los letreros de información para visitantes, afuera del estadio, que se declaraba a la carne asada y la comida china como comidas tradicionales de Mexicali. ¡Puta! Mejor hubiera sido poner el verdadero ingenio culinario de la región, que comparte con Sonora: los churros locos y los Clamatos con porquería y media, hubieran quedado asombrados. Exhibir nuestro paladar de salvaje-niño de la calle lombriciento).

Comentarios boricuas de despedida
Buscaba extranjeras desesperado en el estadio cuando me encontré con un par de puertorriqueñas a la salida del segundo juego del jueves 5, y luego de las presentaciones, se quejaron de lo aburridas que estaban en Mexicali. Eran las esposas de dos peloteros. “Es que aquí no hay nada que ver, esta es una ciudad industrial, no hay nada turístico”. Enseguida me dijeron que cómo era posible que en la guía turística pusieran como atractivo de Mexicali a San Diego. “Para la noche del primer día ya estábamos que nos queríamos ir”. Me dijeron las guapas caribeñas. Yo les contesté que si porque no se suicidaban a la verga y me dejaban en paz, que yo ni era originario de Mexicali sino de un infierno peor, de nombre San Luis Río Colorado, en el narco estado de Sonora.
Bueno, esto último no es cierto. Les di mi tarjeta de escritor y editor y promotor de una agencia de publicidad, y les dije adiós, un poco triste. No pude justificar nada, hubiera querido que lo pasaran bien. (Ellas no están acostumbradas a entrar en otra dimensión con la cerveza como nosotros. Me aburro y me compro un seis). Ahora pienso ahorrar para viajar a Venezuela, donde será la Serie del Caribe 2010 y seguir desde antes los acontecimientos.
Ahí de pérdida cojo una pulmonía, o el chancro tropical.




Advertencia: contiene trazas de ficción y/o de cacahuate. Los boletos para viajar a México desde la isla de Puerto Rico cuestan 1 000 dólares y si no se los pagan a las esposas de los jugadores. ¿Quién se iba a animar a venir? [Jueves 12 de febrero de 2009]. 16/02/2009

 

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