La creciente demanda de componentes informáticos vinculados a la inteligencia artificial está ejerciendo una presión significativa sobre los precios en Estados Unidos. Un análisis de investigadores de la Reserva Federal de Minneapolis concluye que el encarecimiento del hardware asociado a la IA ha contribuido a la inflación subyacente en una magnitud comparable a la de los aranceles aplicados por el presidente Donald Trump.
La IA y los aranceles presionan la inflación subyacente
Según el análisis de la Reserva Federal de Minneapolis, los efectos de los aranceles comenzaron a trasladarse progresivamente a los consumidores y, hasta julio, representaban entre 0,2 y 0,4 puntos porcentuales de la inflación subyacente del gasto en consumo personal (PCE).
Este indicador, que excluye alimentos y energía debido a su mayor volatilidad, registró en julio una subida interanual del 3,3%. Se trata del nivel más elevado desde 2023 y, al margen del periodo de la pandemia, de una de las tasas más altas observadas desde principios de la década de 1990.
Entre las categorías donde el impacto resulta más visible figuran la ropa y el calzado. Su inflación anual pasó del 0,3% en diciembre de 2025 al 3,5% en julio de 2026, una evolución que apunta a un traslado progresivo de los mayores costes arancelarios hacia los precios finales.
El hardware para inteligencia artificial se encarece un 12,2%
La presión procedente de la inteligencia artificial ha sido igualmente relevante. La elevada demanda de memoria y otros componentes informáticos provocó que los precios de los equipos de procesamiento de vídeo e información aumentaran un 12,2% interanual hasta julio.
De acuerdo con los investigadores, este incremento añadió aproximadamente 0,4 puntos porcentuales a la inflación subyacente del PCE, una contribución similar al impacto total atribuido a los aranceles.
El cambio resulta especialmente significativo si se compara con los años anteriores. Entre 2015 y 2019, los precios de los equipos de vídeo y procesamiento de información descendían a un ritmo anual del 6,5%. El actual incremento del 12,2% representa, por tanto, una inversión notable de la tendencia histórica.
La demanda tecnológica supera la capacidad de oferta
Este fenómeno, denominado de manera informal “chipflation” o inflación de los chips, refleja las tensiones existentes entre oferta y demanda dentro de la industria tecnológica.
El desarrollo y entrenamiento de modelos avanzados de inteligencia artificial requiere grandes cantidades de unidades centrales de procesamiento (CPU), procesadores gráficos (GPU), memoria de vídeo (VRAM), almacenamiento, sistemas de refrigeración y otros componentes especializados.
La rápida expansión de las infraestructuras destinadas a la IA ha elevado considerablemente la demanda de estos equipos, mientras que la capacidad de producción no siempre puede crecer al mismo ritmo.
Grandes grupos tecnológicos como Microsoft, Google, Meta y Amazon están destinando importantes recursos a ampliar sus capacidades de inteligencia artificial. Al competir por componentes similares, la presión sobre las cadenas de suministro se intensifica y termina repercutiendo también en productos destinados al consumidor.
Los efectos de los aranceles todavía podrían aumentar
El análisis señala que el impacto completo de los aranceles probablemente aún no se ha reflejado en los precios finales.
Algunos sectores especialmente expuestos, como el de los automóviles nuevos, todavía no habrían trasladado completamente el incremento de sus costes a los compradores. Además, distintas encuestas empresariales apuntan a que algunas compañías contemplan nuevas subidas de precios relacionadas con los aranceles.
Esto significa que las presiones inflacionistas podrían mantenerse durante los próximos meses, incluso si otros componentes de la economía muestran una evolución más moderada.
La inflación seguiría por encima del objetivo de la Fed
Uno de los datos más destacados del estudio es que la inflación subyacente del PCE continuaría aproximadamente un punto porcentual por encima del objetivo del 2% establecido por la Reserva Federal incluso si se excluyera el efecto de los aranceles.
El dato pone de manifiesto que las actuales presiones sobre los precios no proceden exclusivamente de la política comercial. La demanda tecnológica, especialmente la vinculada a la inteligencia artificial, se ha convertido en otro factor relevante para entender la evolución reciente de la inflación.
Los consumidores también notan el encarecimiento tecnológico
La subida de los costes de los componentes ya ha coincidido con incrementos de precios en diferentes segmentos de la electrónica de consumo.
En junio, Apple elevó los precios de algunos MacBook e iPad entre un 15% y un 25%, mientras que fabricantes como Lenovo, Dell y HP también aplicaron aumentos. La tendencia se ha extendido igualmente a determinados teléfonos inteligentes y consolas de videojuegos.
La expansión de la inteligencia artificial está transformando así no solo la inversión de las grandes tecnológicas, sino también el mercado mundial de componentes electrónicos. El análisis de la Reserva Federal de Minneapolis muestra que esta demanda puede tener consecuencias económicas más amplias y contribuir a la inflación en una escala comparable, al menos por ahora, con el efecto de los aranceles.

Carlos Ruiz Zafón fue uno de los escritores españoles más exitosos de las últimas décadas. Conocido por La sombra del viento, cautivó a millones de lectores con historias llenas de misterio, emoción y amor por los libros.
