China ha dado un nuevo paso en el desarrollo de las comunicaciones espaciales al mantener operativo durante más de un año un enlace láser bidireccional entre la Tierra y la Luna. La tecnología, capaz de alcanzar velocidades de descarga de 100 Mbps a unos 400.000 kilómetros de distancia, apunta a convertirse en una pieza esencial para futuras misiones científicas y bases lunares.
Las comunicaciones por radio afrontan sus límites ante el aumento de datos
Durante décadas, las misiones lunares y de espacio profundo han dependido principalmente de sistemas de radio. La Deep Space Network (DSN) de la NASA, formada por grandes complejos de antenas distribuidos estratégicamente por el planeta, continúa siendo una infraestructura fundamental para mantener el contacto con numerosas sondas.
Sin embargo, las necesidades actuales son muy distintas a las de las primeras misiones Apolo. Los vehículos de exploración modernos pueden producir mapas de alta resolución, imágenes científicas y otros archivos que ocupan varios gigabytes. Con conexiones convencionales, enviar grandes cantidades de información puede requerir horas, mientras que un enlace de 100 Mbps reduce considerablemente esos tiempos.
El 31 de agosto de 2026, el Centro de Utilización del Espacio para la Tecnología y la Ingeniería (CSU) de la Academia China de Ciencias anunció que su sistema óptico Tierra-Luna llevaba más de un año funcionando en órbita.
El enlace alcanza velocidades sostenidas de 1,25 Mbps desde la Tierra hacia la Luna y de 100 Mbps desde la Luna hacia nuestro planeta.
El desafío de apuntar un láser a 400.000 kilómetros
Una precisión extrema para mantener estable la conexión
La comunicación óptica ofrece un ancho de banda elevado, pero también plantea importantes dificultades técnicas. A diferencia de las ondas de radio, un láser utiliza un haz extremadamente estrecho, por lo que cualquier desviación puede provocar la pérdida de la señal.
Yang Lei, director del equipo de pruebas láser del CSU, describió el desafío de esta forma: «La comunicación Tierra-Luna es como enhebrar una aguja a mil kilómetros de distancia».
A escala lunar, pequeños errores de orientación pueden traducirse en desviaciones de cientos de kilómetros. Las vibraciones de la nave, las variaciones térmicas del telescopio y las alteraciones atmosféricas complican todavía más el mantenimiento del enlace.
Para afrontar estas dificultades, el equipo chino desarrolló un sistema de seguimiento en tiempo real que ajusta continuamente parámetros como la posición orbital, los retrasos ópticos y las distorsiones provocadas por la atmósfera.
Detectar una señal formada por muy pocos fotones
Otro problema aparece cuando el haz alcanza su destino. La señal puede quedar reducida a una cantidad extremadamente pequeña de fotones y debe distinguirse de otras fuentes de luz, entre ellas la radiación solar, el brillo lunar y la iluminación procedente de zonas urbanas.
Los investigadores recurrieron a detectores superconductores de fotón único y técnicas de codificación resistentes al ruido para recuperar los datos transmitidos.
El resultado ha sido mantener el sistema operativo durante más de un año, un periodo que permite evaluar no solo la velocidad máxima, sino también su estabilidad a largo plazo.
Qué permiten 100 Mbps desde la superficie lunar
La capacidad adquiere especial relevancia ante los planes internacionales para establecer una presencia humana más prolongada en la Luna.
China trabaja en un programa de exploración del polo sur lunar que incluye la misión Chang’e-7, formada por un orbitador, un módulo de aterrizaje, un rover y un pequeño vehículo capaz de desplazarse mediante saltos para estudiar, entre otros objetivos, posibles depósitos de hielo.
El país también mantiene el objetivo de realizar su primer alunizaje tripulado antes de 2030.
Una futura instalación lunar podría necesitar transmitir simultáneamente vídeo de alta definición, información sobre sistemas de soporte vital, datos procedentes de rovers y grandes volúmenes de resultados científicos. Un enlace óptico de alta capacidad facilitaría ese flujo continuo de información.
NASA y otras agencias avanzan en las comunicaciones ópticas
DSOC demuestra el potencial del láser en el espacio profundo
China no es el único país que desarrolla esta tecnología. La NASA ha realizado diferentes demostraciones de comunicaciones ópticas.
El programa Laser Communications Relay Demonstration (LCRD) ha probado enlaces láser desde órbita geoestacionaria, mientras que el experimento Deep Space Optical Communications (DSOC), instalado en la sonda Psyche, llegó a demostrar velocidades máximas de 267 Mbps desde distancias de decenas de millones de kilómetros.
Ambos proyectos persiguen objetivos complementarios. DSOC estudia el potencial de las comunicaciones ópticas para futuras misiones interplanetarias, mientras que el sistema chino busca demostrar una conexión estable dentro del entorno cislunar.
La NASA también avanza hacia el uso de infraestructura comercial. La agencia confirmó en julio de 2026 sus planes para instalar dos terminales láser Starlink en la nave Orion para Artemis III, destinados, entre otras funciones, a facilitar transmisiones de vídeo de alta resolución durante determinadas operaciones orbitales.
Un nuevo mercado para la industria espacial y las startups
El desarrollo de comunicaciones ópticas cislunares también puede tener consecuencias para el sector privado. El aumento del ancho de banda abre oportunidades para empresas dedicadas a observación terrestre, comunicaciones satelitales, computación en órbita y procesamiento de grandes cantidades de información.
Componentes como los detectores superconductores de fotón único, los sistemas de apuntamiento de precisión y la óptica adaptativa están pasando progresivamente del ámbito experimental a aplicaciones operativas.
Para las empresas emergentes del sector espacial, además, la integración con redes y operadores existentes puede resultar más eficiente que desarrollar desde cero una infraestructura propia de comunicaciones.
El próximo reto: conseguir cobertura continua
Pese al avance, las comunicaciones láser mantienen una limitación importante: las condiciones meteorológicas. Las nubes pueden impedir el funcionamiento de una estación óptica terrestre, algo que no afecta de la misma manera a las comunicaciones por radio.
La solución pasa por desplegar múltiples estaciones terrestres en diferentes regiones del planeta, de forma que otra instalación pueda mantener el enlace cuando una estación tenga condiciones desfavorables.
Tras demostrar velocidades de hasta 100 Mbps desde la Luna y una operación prolongada durante más de un año, el siguiente desafío será convertir estos enlaces ópticos en una infraestructura con disponibilidad continua. Si los planes de exploración lunar avanzan durante la próxima década, las comunicaciones láser podrían convertirse en uno de los pilares tecnológicos de una presencia humana y científica permanente en la Luna.

Carlos Ruiz Zafón fue uno de los escritores españoles más exitosos de las últimas décadas. Conocido por La sombra del viento, cautivó a millones de lectores con historias llenas de misterio, emoción y amor por los libros.
